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REVISTA
LIBROS Y LETRAS
Edición número 77. Febrero - Marzo de 2008

Eduardo García es uno de los buenos escritores colombianos, radicado hoy en París. “Hablamos” a larga distancia sobre diferentes aspectos de la cultura y el resultado fue más que provechoso.
- Mucha gente se queja del Hay Festival porque es excluyente, porque son costosas las entradas, porque hay que desplazarse hasta Cartagena, el costo de los pasajes, los hoteles... ¿qué opinas al respecto?
- El Hay Festival me parece una muy buena idea y hace parte de las actividades culturales que contribuyen a abrir espacios y hacer conocer otras literaturas del mundo en Colombia. Además es excelente que se realice en Cartagena, que es una ciudad muy bella para introducir a los visitantes extranjeros a Colombia. Los colombianos debemos ser muy abiertos a las literaturas extranjeras y salir de las monotemáticas nacionales.
- Heriberto Fiorillo se ha inventado algo así como el anti Hay con Efraim Medina y como luminaria a Amparo Grisales que nada de nada con la cultura...
- Efraim Medina es un escritor muy talentoso, que sin estudiar en el Gimnasio Moderno se ha abierto paso en el mundo literario colombiano y mundial. Es un gran experto en el performance, multifacético, irreverente. Y tiene un talento desbordante. Y respecto a Amparo Grisales, la amo. No sólo es mi paisana porque es manizaleña como yo, sino que la he deseado toda mi vida. Desde que era un bebé tenía sueños eróticos con ella. Lo que organizó Fiorillo está bien. Hay que darle oportunidad a todas las tendencias. El Hay Festival y el Carnaval literario de Fiorillo son complementarios, por fortuna. Es mejor hacer que no hacer.
- ¿Qué hacer para que el Gobierno nacional invierta más en libros y no en balas?
- Que caiga el presidente.
- ¿Cómo ves la cultura colombiana desde Europa?
- Tiene presencia a través de García Márquez, Mutis, Botero, Leo Matiz, Alejandro Obregón, Salmona, entre otros. Es un país que por su carácter de esquina continental y sus mares y montañas, su música y sus colores es muy querido en todo el mundo. Personalmente veo que hay grandes autores y artistas en general, pero hay pocos espacios en Colombia para ellos. Un artista colombiano tiene que irse para existir. La prensa y la televisión son muy frívolas y de muy bajo nivel. Los medios están monopolizados por la misma oligarquía de siempre, dos o tres familias que acaparan todo y promocionan sólo a sus delfines, a sus bufones y a sus perros falderos. La cultura colombiana en Bogotá es asfixiante, provinciana y ombliguista. Es triste y cómica a la vez.
- ¿Crees que con novelas como Rosario Tijeras y Paraíso Travel de Jorge Franco llevándolas al cine rompemos las fronteras nacionales y exportamos nuestra creación?
- Rosario Tijeras es una película que me gustó mucho. La he visto varias veces en mi Mac. La actriz principal hace un excelente papel. Es un buen filme. Y esa novela de Jorge Franco hace parte ya ineludible de la historia de la literatura colombiana. Además es un hombre sencillo que no hace alardes de genio. Esa novela se abrió camino sola porque representó algo importante para un país como el nuestro en ese momento. Como ocurrió con La virgen de los sicarios de Fernando Vallejo. Esas películas por fortuna existen. Rosario Tijeras y La virgen de los sicarios han dejado en alto el nombre del país en el campo del cine.
- ¿Y de El amor en los tiempos del cólera qué?
- La película, como casi todas las basadas en obras de García Márquez, es fallida, pero la novela como tal es extraordinaria y es una de mis obras favoritas. Una obra maestra por su estilo y el trabajo invertido allí por el maestro. Para mí es la otra gran novela de Gabo al lado de Cien años de soledad.
- ¿Consideras que a veces estamos produciendo excelentes obras y a veces nos estancamos?
- Colombia ha tenido y tiene excelentes autores. Hay que reeditar las obras de autores olvidados del siglo xx, que son muchos en novela, poesía, ensayo, filosofía, historia. Si hiciéramos como los mexicanos, se descubriría todo un continente vasto de obras colombianas de primer nivel. Pienso también en autores activos de gran importancia como Fernando Cruz Kronfly y Ricardo Cano Gaviria en narrativa. Y en poesía en García Maffla, Jaime Jaramillo Escobar y Giovanny Quesep. Pero es obvio que pasamos ahora por un mal momento literario. Estamos en una gran confusión y es muy difícil discernir los rumbos. Domina lo malo, lo escandaloso y los grandes autores de rango internacional están en el ostracismo.
- ¿Crees que a veces hay mucho vedettismo y afán de primeras páginas entre nuestros escritores?
- La obra y la vida del autor o el artista están imbricadas. Whitman, Rimbaud, Verlaine, Dostoievski, Tolstoy, Maiakovsky, Kafka, Mann, Joyce, Artaud, Dalí, Breton, Hemingway, Capote, Cortázar, Borges, Onetti, Silva, Carrasquilla, de Greiff, Neruda, Picasso, Obregón y otros muchos eran vedettes. El escritor y los artistas en general son locos que están condenados al vedetariato. Incluso los tímidos hacen el performance de su timidez. Es una pose. No veo nada de malo en eso. Quien hace arte desea ser conocido y admirado. Todos los artistas somos vanidosos, de lo contrario no seríamos artistas.
- ¿En Europa se preocupan más por saber de lo que sucede en Colombia que del proceso creador literario?
- En estos momentos en Europa les interesa muy poco la literatura latinoamericana y menos la colombiana. Hemos pasado de moda. Están clavados en la literatura anglosajona, japonesa y asiática en general. Les interesa más África que nuestro continente. Muchas obras latinoamericanas salen cada año, pero pasan inadvertidas. América Latina interesa más desde el punto de vista político que literario en este momento. Y por supuesto salvo Álvaro Mutis y García Márquez no hay ningún autor colombiano de rango mundial por ahora. Esa es la verdad.
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