| Enrique
Santos Molano:
En mi casa había una enorme biblioteca, con libros
reunidos por mi padre durante cincuenta años
Enrique Santos Molano tampoco se cansa.
Si pudiera comprar un reloj biológico de 28 horas,
lo haría en forma inmediata, porque a veces las 24
horas del día son muy, pero muy cortas para él.
Se levanta muy temprano, y en medio de
la oscuridad, va a la biblioteca, saca el libro de turno y
empieza a leer y a tomar notas, datos, cifras, estadísticas,
referencias. Ya luego, con la luz del día, retoma la
idea del día anterior y se pone a escribir, complementando
las ideas inconclusas. Más tarde, a eso de las 8:00
de la mañana, un buen vaso con jugo de naranja y un
desayuno «cachaco». Media hora después,
de nuevo al oficio de reescribir la historia, minuciosa y
detalladamente, sin permitirse el lujo que un hecho o una
fecha o un dato se queden sin mencionar.
Pero eso no es una tortura para él.
Al contrario, es el goce máximo saber que logró
radiografiar la historia tal y como fue, con sus decenas de
versiones y testimonios. Y así surgieron libros como
Memoras Fantásticas que aún se siguen leyendo
con la misma pasión del primer día. Y así
también se han publicado todos sus libros, que se han
convertido en textos para propios y extraños.
A nosotros, por ejemplo, nos apa-siona leer el que escribiera
sobre Antonio Nariño. Consideramos que es, definitivamente,
la mejor biografía que se ha escrito sobre el prócer
de nuestra Independencia. Es un libro íntegro, total,
definitivo.
Pero, además de historiador, Enrique
Santos Molano es uno de los columnistas más leídos
del país, quizás por la sobriedad de sus notas,
por su imparcialidad, por su objetividad. Pero, aún
más, es un afiebrado defensor del gremio periodístico
y se entrega con alma, vida y sombrero para tratar de conseguir
que - ¡por fin!- todos los periodistas del país
se unan para forta-lecer sus criterios, sus ideas, sus propuestas
y hasta sus derechos laborales.
Y aunque no se crea, hace ya varios meses
-años quizás- creó una agencia-e (virtual):
La Hojarasca que, para nosotros es, sin lugar a dudas, uno
de los medios más acertados de literatura y pensa-miento
en general. Ese sitio tiene todo tipo de enlaces, servicios
y contactos, especialmente literarios. Y se ha convertido
en un polo fundamental de información, pero especialmente
de formación. Hablamos con él, alrededor de
un tinto-e…esa forma deshumanizada de comunicación
actual. Pero cuando las distancias y las ocupaciones nos alejan,
¿qué otra cosa podemos hacer?
- ¿Cuál fue su entorno
cultural en el amanecer de su vida?
- Una enorme biblioteca que había en la casa, con libros
reunidos por mi padre en cincuenta años, y entre los
cuales me zambullía como en una piscina de letras.
Y cine, mucho cine, desde que tuve uso de sinrazón.
- ¿Cuáles fueron sus
lecturas recu-rrentes?
- Novelas al por mayor. Desde Cervantes hasta Dickens, Tolstoi,
Dostoyevski, Hardy, Verne, Salgari, Traven, y toda esa infinidad
de crea-dores que hoy pasan desapercibidos para los millones
de admiradores de Pelé, Elvis, Shakira, y demás
astros mediá-ticos. Después, ya con los primeros
pelos en la cara, historia, biografías, filosofía,
ensayo, ciencias naturales. Nada de provecho.
- ¿Primero surgió en
usted el periodista y luego el histo-riador? ¿O al
contrario?
- Esta pregunta es como la de si primero fue el huevo o la
gallina; no tiene respuesta conocida. Yo diría que
ninguna de las dos. Primero fue el nove-lista, pero no sé
por qué extraña perversión de la vida
el novelista quedó aplastado por el biógrafo
y por el periodista. Sin embargo, ya en mi tercera juventud,
trato de volver a mis orígenes y quedar fichado como
novelista y no como historiador o periodista.
- ¿Cuando supo que podía
escribir y publicar libros?
- Todavía no lo sé.
- ¿Cómo surgió
el primer libro?
- De un asalto que hicieron los rebeldes dominicanos contra
un cuartel del dictador Rafael Leonidas Trujillo, en el año
59, poco después del triunfo de la Revolución
Cubana.
- ¿En dónde nace ese
afecto tan especial por Antonio Nariño?
- Del conocimiento a fondo de esa vida proba, novelesca y
legendaria, y del deseo de mostrarlo a los colombianos como
un ejemplo de que el patriotismo desinteresado no es imposible.
- ¿Qué libro lo graduó
de escritor?
- Todavía no me he graduado; pero mi libro favorito,
y el que he leído más de una docena de veces,
es Guerra y paz de León Tolstoi.
- ¿Qué tanta sombra
ha dejado Memo-rias Fantásticas?
- La suficiente para decir que fue un buen árbol.
- ¿La peor hojarasca es la
que sale después de elecciones?
- No sólo es la peor. Es la más difícil
de barrer.
- ¿Que satisfacciones le ha
dejado esta enorme pero maravillosa labor cultural?
- Nunca me doy por satisfecho.
- ¿Cómo ha sido la respuesta
de los lectores?
- Generosa y entusiasta. Un pro-medio de seis mil por número
es un estímulo con el que no habíamos soñado.
- ¿Cuál es el objetivo
a posteriori de La Hojarasca?
- Estamos tratando de conocer todos los intríngulis
de un nuevo medio como es el de Internet, en donde la relación
con el lector tiene un meca-nismo muy diferente al de los
medios impresos. Una vez que lo dominemos aspiramos a compartir
la tarea de divulgación cultural con otros medios que
ya tienen una vasta audiencia en la red, como Libros y Letras,
por ejemplo, y digo compartir, no competir, porque hemos aprendido
que en el periodismo de Internet la competencia es un estorbo,
mientras que la confraternidad entre colegas es la norma,
o mejor, la herramienta del éxito.
- ¿Usted es el gran equipo
que hace solo La Hojarasca?
- El equipo es de dos. Mario Lamo Jiménez, escritor
y poeta colombiano que vive en Sacramento, California, y yo,
en la parte operativa, y un equipo de escritores y ensayistas
(hombres y mujeres), que le dan vida a cada número
de La Hojarasca.
- ¿Por qué los periodistas
en Colombia no hemos podido ser un gremio fuerte? ¿Sólido?
- Porque ni siquiera hemos podido ser un gremio. Demasiada
dispersión, personalismo, y alguillo de vanidad y prepotencia.
Así no se puede formar un gremio.
- - ...Y de pronto, EUA dijo no a la visa
de Humala Ollanta y éste perdió las elecciones
con alguien que había dejado en bancarrota moral, política
y económicamente hablando, al Perú.
- Es que América Latina no vive bajo el régimen
democrático sino bajo el régimen visocrático.
Aunque no hay que satanizar a Alan García, cuyo desastre
económico fue ampliamente propiciado por el FMI para
castigarlo por su insu-misión.
- ...Y de pronto, después de
ir ganando, López Obrador resultó perdedor ¿De
nuevo la mano de EUA?
- Quince días antes de las elecciones presidenciales
mexicanas el columnista estadounidense George Palast advirtió
que estaba lista la «floridización» de
dichas elecciones, y pronosticó cómo López
Obrador perdería del mismo modo y con el mismo margen
con el que George W. Bush derrotó a Al Gore en 2000.
Así ha ocurrido, con la diferencia de que el pueblo
esta-dounidense se tragó entero el fraude, y el pueblo
mexicano se niega a pasarlo sin masticar.
- Esto quiere decir que Perú
y México, como Colombia en 1970, tuvieron su... ¿cómo
le podemos decir?
- - Podemos decirle por su nombre de pila y genérico:
Fraude. O Mister Fraude, viniendo de un país tan distinguido
por su insobornable democracia, como EUA. En Colombia le decimos
también choco-razo. Y ahora se le llama, con mucha
gracia, floridización, como homenaje al incorruptible
gobernador de Florida, Jeff Bush.
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